Los ejes de comunicación hacen referencia a los sistemas de interacción bidireccional entre la microbiota intestinal y distintos órganos del cuerpo; esta influye en funciones clave más allá del intestino, actuando como un modulador sistémico de la salud.
Estos ejes explican cómo alteraciones en la microbiota pueden impactar en órganos como el cerebro, la piel, los pulmones o el sistema inmunológico y cómo, a su vez, estos órganos influyen sobre la composición microbiana.
¿Cómo proteger la microbiota intestinal?
Definir una microbiota saludable no es una tarea sencilla, ya que no existe una composición única que sea válida para todos los individuos. Sin embargo, para prevenir la disbiosis, es esencial cuidar:
- Alimentación.
- Estrés prolongado.
- Falta de actividad física.
- Exposición ambiental y alteraciones del ritmo circadiano.
- Uso de ciertos medicamentos (antibióticos, antiácidos, laxantes, etc.)
Un microbioma sano requiere equilibrio: los microorganismos deben coexistir de manera armónica y cumplir sus funciones para contribuir a nuestro bienestar.




