La disbiosis es un desequilibrio en la microbiota, es decir, en el conjunto de microorganismos que habitan de forma natural en el organismo. Este desequilibrio puede manifestarse mediante cambios en la cantidad, el tipo o la función de estos microorganismos, afectando su capacidad de cumplir adecuadamente sus funciones en el cuerpo.
El microbioma humano se encuentra en constante cambio y adaptación en respuesta a factores propios del huésped. La edad, la alimentación, el estilo de vida, los cambios hormonales, la genética y la presencia de enfermedades influyen de manera directa en la composición y el funcionamiento de la microbiota. Cuando estas adaptaciones se alteran o se vuelven desfavorables, puede desarrollarse disbiosis, con impacto en la salud general y en distintos sistemas del organismo.
Buena salud intestinal
Una alta diversidad bacteriana, caracterizada por una amplia variedad de especies microbianas, se considera un indicador clave de una buena salud intestinal. Esta diversidad contribuye a procesos esenciales como una digestión eficiente, la absorción de nutrientes, la producción de metabolitos beneficiosos y la regulación del sistema inmunológico. Además, favorece una mayor resiliencia frente a alteraciones como el uso de antibióticos y las infecciones, promoviendo una recuperación más rápida hacia el equilibrio homeostático.




