La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, de base inmunológica, que se caracteriza por sequedad cutánea, picazón intensa y la aparición recurrente de lesiones tipo eccema. Su curso suele ser fluctuante, con períodos de mejoría y exacerbaciones.
Es una condición muy frecuente en la infancia, afectando aproximadamente al 10–20% de los niños, aunque puede persistir o incluso iniciarse en la edad adulta. Sus manifestaciones varían según la edad y la gravedad, pero impactan de forma significativa en la calidad de vida de quienes la padecen.
Manifestaciones clínicas
- Síntoma cardinal: prurito intenso.
- Lesiones eccematosas: eritema, vesículas, descamación, liquenificación.
- Localización: flexuras (codos, rodillas), cuello, cara en niños pequeños.
Clasificación clínica
El SCORAD es una herramienta utilizada por los profesionales de la salud para clasificar la gravedad de la dermatitis atópica. A través de un puntaje, permite determinar si la enfermedad se presenta en forma leve, moderada o severa, y facilita el seguimiento de su evolución en el tiempo.
Esta evaluación considera variables como la extensión de las lesiones en la piel, su intensidad (como enrojecimiento, sequedad o eccema) y el impacto de los síntomas, especialmente la picazón y las alteraciones del sueño.
En base al puntaje obtenido, se establece la clasificación clínica que orienta las decisiones terapéuticas:
- Leve: SCORAD < 25
- Moderado: SCORAD entre 25 y 50
- Severo: SCORAD > 50



Tratamiento
- Medidas generales: hidratación intensa, evitar irritantes.
- Tópicos: corticoides, inhibidores de la calcineurina.
- Sistémicos: inmunosupresores o biológicos.
- Terapias complementarias: probióticos (en estudio como moduladores del eje intestino-piel).




